miércoles, 18 de marzo de 2009

Reflexiones de una educadora social ...

Desde que comenzó la campaña política al Parlamento Gallego, el personal del Consorcio Galego de Igualdade e Benestar, y hago referencia a los centros para personas mayores, hemos sido atacados vilmente por políticos y medios de comunicación. Después de todo lo sucedido creo oportuno colgar este post en mi blog, para por lo menos desahogar mi indignación ante tan imprudentes ataques, en los que se lanzaron bofetones de críticas a personas que estamos trabajando desde hace años por y para las personas mayores gallegas.

El trabajo con este colectivo ya es duro por sí mismo, tratamos casos, problemáticas duras, muy duras, nos enfrentamos día a día a la despedida de PERSONAS, intervenimos en situación de crisis que embargan nuestras emociones y muchas veces las de los que nos rodean, pero ... también es cierto que vivimos con la sensación de estar haciendo algo de valor, de estar realizando una labor muy recompensante en el día a día, muchas veces incluso por el único pago de una SONRISA, ¿OS PARECE POCO? ... Pues bien, estoy hablando lo que nos mueve interiormente a seguir adelante a pesar de los salarios irrisorios a los que hasta ahora teníamos acceso, a los 800 míseros euros (en el mejor de los casos) que cobra un titulado medio por una jornada completa (un/a fisioterapeuta, un trabajador/a social, un/a terapeuta ocupacional, un enfermero/a, un educador/a social) por ejercer un trabajo de gran responsabilidad, con horarios que nada tienen que ver con los de muchos funcionarios públicos, e incluso en numerosas ocasiones en jornadas semanales de 10, 12 horas ... evidentemente aun peor remuneradas, pero así fijadas por el convenio de centros de atención a personas mayores.

Cuando nos presentamos al primer concurso oposición, mucha gente no quiso apostar por el trabajo con personas mayores, no estaba dispuesta a abandonar o cambiar puestos estables en otros sectores o ámbitos mucho mejor pagados, por venirse a trabajar en una emergente red de centros públicos de atención a personas mayores. Mientras, otros, decidimos seguir apostando por esa emoción que día a día hace luchar por una mejor atención a nuestros ancianos, luchar por esas SONRISAS, POR DIGNIFICAR EL FINAL DE SU VIDA.

Pués bien, pasamos un primer proceso selectivo, un concurso oposición para conseguir una plaza laboral temporal, en el que tras aprobar un examen teórico, tuvimos que superar una entrevista practica, ante un tribunal compuesto por representantes de los ayuntamientos, de las delegaciones provinciales y del consorcio, que evaluaron nuestra capacidad resolutiva y de respuesta. Por otra parte, se puntuó nuestra experiencia, formación, especialización ... a través de un concurso de meritos.

Ni que decir tiene, que esta selección la superamos muchos profesionales que llevábamos trabajando mucho tiempo y en condiciones muy precarias (pero en lo que nos gusta) Y lo mejor de todo es que fuimos capaces de montar una red pública de centros de atención a personas mayores en Galicia, en la que somos capaces de dar una alta calidad de cuidados a este colectivo, hecho que, a la vista está, en todas y cada una de las encuestas de satisfacción anónimas realizadas a nuestros usuarios (mayores, familiares, cuidadores formales e informales ...) ¿Realmente creeis que esto seriamos capaces de hacerlo, de sentirlo, de vivirlo si nuestras plazas nos las hubiesen dado simplemente por amiguismo?

Yo creo que no, y no solo eso, sino que después de doce años trabajando en este sector, tengo muy claro que para trabajar con mayores no basta un salario, hace falta vocación, ilusión, esfuerzo, es necesario enternecerse con la profundidad de miradas arrugadas por los años, ganas de ir y dar lo que muchas veces la familia por si sola no consigue... Mucha gente me pregunta si no preferiría trabajar con otros colectivos "más alegres" ... os aseguro que nada me alegra mas que la mirada de alguien, que a pesar de no ser capaz de recordarte, te sonríe asociándote a algo positivo, nada me da mas vida que los años vividos, las experiencias la sabiduría que muchas veces olvidamos que las personas mayores tienen. ¿De verdad creeis que seria capaz de sentir esto, ejerciendo un trabajo regalado?

El Consorcio nos ofreció la posibilidad de mejorar nuestra situación laboral, nos ofreció más recursos, podimos opinar a cerca de lo que creemos mejor para las personas mayores que cuidamos, nos dan voz, nos permitien duplicar esfuerzos vetados en la privada por criterios meramente economicistas.Yo quiero que cuando sea vieja me cuiden como estamos cuidando, os lo aseguro. No quiero que me aparquen en una esquina, que me den de comer, que me aseen con caras largas y de asco y me digan que estoy bien cuidada. Quiero que me ofrezcan un medio de interacción, que cojan a mi familia de la mano para amortiguar el peso de mis cuidados, que me transmitan alegría y satisfacción, quiero sentirme DIGNA en mi vejez.

Lo que se pretende hacer ahora es modificar todo esto, deshacer lo hecho, desandar el camino andado, tirarlo al suelo y pisotearlo, por eso decido escribir esto, ... dejémonos de políticas, de intereses privados y admitamos el trabajo bien hecho permitiendo que se continue haciendo. Llámenle Consorcio o llámenle lo que quieran, pero que nos permitan trabajar en condiciones dignas por aquello que nos gusta, que es atender a PERSONAS MAYORES y luchar día a día por una de esas SONRISAS ...

http://avozdevilalba.blogspot.com/2009/03/reflexions-dunha-educadora-social.html
http://www.elcorreogallego.es/opinion/cartas-al-director/ecg-h/consorcio/idEdicion-2009-03-12/idNoticia-405041/?alerta=122#formComentario

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